Los cambios de comportamiento no tienen explicación.
El diagnóstico generalmente incluye:
evaluación cognitiva clínica
Examen neurológico
Imágenes cerebrales (resonancia magnética o tomografía computarizada)
Pruebas de laboratorio para descartar causas reversibles
Algunas afecciones que imitan la demencia, como las deficiencias vitamínicas, los trastornos tiroideos, la depresión o los efectos secundarios de los medicamentos, son tratables.
Prevención y reducción de riesgos
Si bien no todas las formas de demencia se pueden prevenir, las investigaciones sugieren que el riesgo se puede reducir mediante:
Mantener la salud cardiovascular
Realizar actividad física con regularidad
Seguir una dieta equilibrada
Participar en actividades cognitivamente estimulantes
Mantener fuertes conexiones sociales
Controlar afecciones crónicas como la hipertensión y la diabetes.
La optimización del estilo de vida desempeña un papel cuantificable en la resiliencia cognitiva.
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