Para ahuyentar insectos: el aroma de las hojas de laurel, como el de muchas otras plantas aromáticas, no resulta atractivo para los insectos, a diferencia de nosotros. Por lo tanto, puedes colocar las hojas, enteras o secas (en este último caso, en una caja o bolsa), en estantes de la cocina, alféizares o despensas. No esperes que esto erradique la presencia de animales, pero puede ayudar a mantenerlos alejados y, al mismo tiempo, difundir un aroma agradable por toda la casa.
Las bolsitas de hojas secas también son prácticas en los armarios, como otro remedio para repeler polillas.
Un popurrí en la olla: coloca hojas de laurel en una olla con agua y añade especias cítricas u otras especias de tu preferencia. Déjalo hervir a fuego lento y percibirás una fragancia agradable que se difundirá por toda la cocina.
De manera similar, puedes usar recipientes resistentes al calor con los mismos ingredientes sobre la estufa encendida (si no hay aparatos electrónicos cerca) o sobre radiadores.
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